Lecciones apredidas viajando por el mundo

Extractos siguen. Acentos faltan. 

Espana. Llegue como nina, sola, ingenua, y sensible. y sin dos palabras de espanol. Del sur arido con su encanto arabe, ciegamente enamorada en el Albaicin, fui para el bochorno veraniego de Madrid, paseando por el Retiro, el Rastro, el Prado y Malasana, hasta el norte frio y frondoso, para subir los picos de los Pirineos, bailar la jota, comer migas y tragar pacharan antes de saltar el fuego. Me despedi, una joven mujer, ya no sola, mucho menos ingenua y siempre sensible.

Nairobi. A traves de la exotica exposicion a un ambiente salvaje e inospito el cual crea una tremenda independencia, aisladora, que permitio a partie de su silencio el encontrarme, y el hallar una libertad total para dedicarme a la ensenanza y para desarollarme como profesora guiandome a su torno a Shanghai.

Shanghai. Industrial, humedo y caresciendo de color, presenta un panorama que oculta la naturaleza. La energia frenetica de una ciudad antigua volviendo a abrir sus puertos al mundo tras un largo periodo ensimismado. El ambiente social me llamaba, y me contagio su ritmo. Tai chi, tango, sabores y salsa, y charradas chinas. Tras tres anios me sentia enrizada cada vez mas en la cultura y en mi vida alla.

Que lecciones he aprendido yo por estas experiencias?

Primero, aprendi a creer en Dios. No hablo de Mohammed ni de Jesus ni de Krishna. Ni hablo de un renacimiento religioso. Hablo de llegar a la conclusion de que existe un ser omnipresente y omnipotente que deshizo las leyes de la fisica de nuestra tierra para salvarme la vida. Un dia estuve haciendo trekking un invierno en Huesca (Espana) con un grupo de monte

A contactar para mas. Sobre 3000 palabras.